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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Carlos Delgado Gómez

Carlos Delgado Gómez (conocido en la historiografía como Delgado Chalbaud, en alusión a los apellidos de su padre) se graduó de ingeniero civil en 1933 en París, ciudad en la que también obtuvo el grado de bachiller. Posteriormente egresó como capitán de ingenieros del a Escuela de Trabajos Públicos de Versalles, y al regresar a Venezuela se asimiló al ejército con el grado de capitán, en septiembre de 1936, grado éste que pasó a la condición de efectivo en 1942. Hizo el curso de guerra química y estado mayor en Fort Leavenworth,y otros estudios de especialización en su área en la misma Francia. Desarrolló actividaddocente en la Escuela Militar de La Planicie, donde desempeñó el cargo de jefe de estudios y dictó las cátedras de fortificaciones, álgebra, geometría analítica y cálculo infinitesimal (Urdaneta, 1988). En la junta de gobierno que sustituyó a Medina Angarita ocupó el cargo

de ministro de Guerra y Marina, luego de la Defensa Nacional.

Carta de Amor a la esperanza.

Carta de Amor a la esperanza.
Maria Alejandra Prado Vale
Quisiera solo decirte amor, que hoy ante tu ausencia quiero…
Perdonarte por lo que aún no has hecho
Y por lo que esta maltrecho, sin mucho arrepentimiento,
Es más, sin saber que siento y me quedo sin aliento,
Sin encontrar aposento que el refugio de tus brazos,
Encontrar otro regazo no me es posible ya,
Porque sin ti muero y no tengo paz,
Si acaso vuelvo a verte tendré que agradecerte,
Por existir en mi andar y darme la posibilidad de amar.
Es una lucha sincera, luchar contra esta quimera,
Pero no me queda más remedio que transitar de por medio,
Hacer las cosas correctas de la manera más recta,
Tantos años te ofrecí sin valorar lo que te di,
Aunque han pasado los años yo nunca te hice daño,
Pero son muchos los recuerdos y sin fin los desacuerdos,
Ahora más que nunca ando desafiando el viento,
Porque aunque no lo quiera puedo ocultar lo que siento,
Siento un fuego fatal que me corre por el cuerpo,
Sin saber si el día de hoy tendré otro desacierto,
Por eso con fe y constancia espero en Dios,
Convencida de que una nueva vida me espera, con alegría,
Iniciar un nuevo mundo genera un nuevo empeño,
Porque sabiendo lo que me espera,
Mejor que me envuelva un sueño, sueño de luchador, sueño dulce de aventura,
Pero solo a mi Dios le pido que lo coloque a mi altura,
Hoy sigo constante en busca de un nuevo amor,
Que con el más cálido abrazo me llene toda de amor.
Sabiendo que el camino tropieza una con mucha gente,
Se de lo que requiero de manera muy urgente,
Eficiencia y cordura, más que fugaz locura,
En otras instancias sublimes conocida como ayuda idónea,
Bajado del umbral del cielo, este mi mayor anhelo,
Y así como sea posible de inmediato proceder,
Sé que en el más corto plazo se me va a conceder,
Por lo que si pides os daré en esta frase confiaré,
Por el momento justo y preciso, siempre que se es conciso,
De manera, de justa manera y en el tiempo perfecto,
Finalmente cada quién tiene su propio prospecto.
Hoy trazo finalmente estas líneas totalmente agradecida,
Sabiendo de manera cordial que estaré muy bendecida,
Y así como yo este día anuncio esta carta al viento,
También así espero el próximo advenimiento.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Angélica María y Enrique Guzmán ofrecen inolvidable gala musical

Por: Paco Morales
La noche de este viernes la eterna "Novia de México", Angélica María y Enrique Guzmán ofrecieron un inolvidable concierto en el Teatro de la Reforma del Puerto de Veracruz.
Ante una "buena" respuesta de los veracruzanos se llevó a cabo esta gala musical cargada de recuerdos y bellas melodías de rock and roll y románticas a cargo de dos íconos de la música en México, Angélica María y Enrique Guzmán.
Angélica María y Enrique Guzmán presentaron este concierto acompañados de una orquesta y coros teniendo una duración aproximada de hora y media.
Algunas de las canciones que interpretó Angélica María fueron: Paso a pasito, El día, Yo te quería, Tu sigues siendo el mismo, No volverás a verme, Amante de una noche, Imaginación, Eddie Eddie, El hombre de mi vida, Yo que no vivo sin ti, y el tema más ovacionado de la noche: A dónde va nuestro amor.
Por su parte algunas de las canciones que interpretó Enrique Guzmán: Agujetas de color de rosa, Secretamente, Cariño y Desprecio, Tu cabeza en mi hombro, Gotas de lluvia, Pensaba en ti, Popititos, Lucía, La plaga, Acompáñame, Oye y Por Felicidad.
Al final de cada presentación el público se puso de pie para ovacionar a la angelical Angélica María y al legendario Enrique Guzmán.

Sistema de Recompensas en Venezuela

Sistema de Recompensas en Venezuela

Lograda la Independencia y consolidada la República en el año 1830, no podemos afirmar que la paz estuvo canalizada en la naciente República. Las luchas antagónicas por mantenerse en el poder se iniciaron  de inmediato y los nuevos grupos armados, surgidos de las continuas luchas, pasan a convertirse en latifundistas, al recibir tierras como pagos a sus servicios prestados. La inmensa crisis social, como vacío dejado por la Independencia, continúa haciendo estragos en Venezuela y se inicia un proceso de revoluciones y asonadas, las cuales se van a mantener durante todo el siglo XVIII.


Los hombres que hicieron la Independencia se van a mantener en esas luchas intestinas desde 1830 a 1863, cuando triunfan los federalistas, dando así lugar al nacimiento de una nueva élite, la cual desplaza a los grupos que surgieron en 1830, representados por el General José Antonio Páez, dictador para el momento del triunfo federal. Entonces, viviendo Venezuela una gran crisis política, social, económica y militar, nos preguntamos cómo se iba a pensar en un sistema de recompensas militares para aquellos personajes que participaron en la Independencia de Venezuela, si eran ellos los que tenían encendido e incendiado al país.

El 12 de febrero de 1833, el Congreso de la República emite un Decreto en el cual se incorporaba al Ejército y Marina a los oficiales Generales, Jefes y Oficiales, quienes se encontraban exiliados y no podían retornar a la patria, debido a las medidas represivas anti bolivarianas tomadas en Venezuela y Colombia en 1830, y desde ese entonces vagaban por las Antillas, sin recursos y sin patria. Entre ellos se encontraban los Generales Rafael Urdaneta, Mariano Montilla, José Laurencio Silva, Justo Briceño, León de Febres Cordero, Renato Beluche, Pedro Briceño Méndez, Daniel Florencio O´Leary, Diego Ibarra, etc.  Esa medida de gracia fue solicitada por el General Carlos Soublette, Secretario de Guerra y Marina, incorporando a estos oficiales al ejército y marina, en los grados que ostentaban el 1ro de enero de 1830.

En el año 1836, el Gobierno tomó medidas para castigar a los oficiales involucrados en la Revolución de las Reformas, acaudillada por el General Santiago Nariño y oficiales recién reenganchados en Venezuela. Es decir, estos oficiales, héroes de la Independencia, nuevamente perdían sus empleos, grados, títulos, pensiones y condecoraciones de por vida, de acuerdo al Decreto emanado al respecto. Diez años después, en 1842, este Decreto fue revocado, concediéndoles el perdón a todos los involucrados en los hechos de 1835. Sin embargo, pasarían otros dos años para que se hiciera efectiva esta rehabilitación.
Hasta el momento, estos casos parecen increíbles que hayan sucedido, pero más sorprendente es lo acontecido con el Libertador Simón Bolívar, quien por Decreto del 17 de agosto de 1830, el Congreso de la República aprobada la proscripción del Padre de la Patria, perdiendo títulos y honores otorgados por Venezuela y Colombia. En el año 1833, el General José Antonio Páez, presentó ante el Congreso un proyecto de Decreto para hacer justicia al Libertador, siendo objeto de dura oposición en el Congreso e impugnado severamente. Las pasiones políticas se revolvían con mucha intensidad. Fue el Gral. Páez el autor principal de esta reacción contra el Libertador y al tratar de reparar su falta no pudo contener ese violento reaccionar, ni por la razón ni por la justicia. El Gral. Carlos Soublette, encargado de la Presidencia con motivo de la renuncia del Dr. José María Vargas en 1837, hizo lo propio, siendo negada nuevamente la solicitud. Finalmente en el año 1842, el Gral. José Antonio Páez, Presidente de la República, solicita al Congreso tal medida, siendo finalmente aprobada. Habían pasado 12 años desde la muerte de Bolívar para que se hiciera justicia en su nombre

Y revoluciones van y vienen produciéndose los mismos efectos: destierros, prisiones, exilios, perdón.  En el año 1844, el Congreso de la República, en un Decreto,  tomó en consideración a oficiales del Ejército Libertador de la época de la Independencia, quienes estaban pasando penurias y no se les había reconocido sus servicios; sin embargo, en el año 1859 este Decreto fue derogado, contemplando uno nuevo, con mayor amplitud para este contingente de héroes de la Patria. Hasta este momento las pensiones a muchos Oficiales del Ejército Libertador o a sus viudas, eran otorgadas en forma irregular pero no amparaban a todo el personal involucrado. Y había otra irregularidad: sólo se reconocían a Generales, Coroneles y altos Jefes. Pero... ¿Y los oficiales subalternos? ¿Y los soldados? Especialmente a estos últimos, quienes derramaron s sangre durante toda la lucha independentista, no les fue reconocida su participación por múltiples razones ni gozaban de monte pío. Esta situación fue enmendada en el año 1853, cuando fueron incluidos en el Decreto respectivo de ese año.


 
En el año 1854, el Congreso de la República creó la medalla de distinción con el busto del Libertador,  con la finalidad de honrar a los hijos de la Patria por sus méritos y servicios en el Ejército Libertador, pero esta recompensa ya había sido instituida en el Perú un año antes, con el mismo objeto. Para el año 1863, una vez finalizada la Guerra Federal, la mayoría de los hombres de la Independencia han desaparecido del plano político, ya sea por muerte o por ancianidad. Y es en este año cuando aparece el primer decreto coherente, de justicia, en el cual el Gobierno del Mariscal Juan Crisóstomo Falcón, Presidente de la República, decide que se ha cometido un acto inicuo con estos hombres de la Independencia, y que la Patria no ha estado agradecida a su esfuerzo por haberla emancipado. Hubo de esperar 39 años después de la Batalla de Ayacucho, para dar fehaciente muestra de agradecimiento a los hombres que hicieron la Independencia. Las guerras civiles conllevan a la destrucción de un país, de sus valores y de su historia.
 
Pero aquí no termina la historia sobre este punto. Hasta aquí llega la ingratitud, pero se abre otro capítulo, el cual veremos en la sección REALIDADES

Movimiento Revolucionario del Gral. Venancio Pulgar: 22 de junio de 1885

Movimiento Revolucionario del Gral. Venancio Pulgar: 22 de junio de 1885



Venezuela ha pasado por varias transiciones políticas, en las cuales el poder pasa de manos de un grupo a otro. Desde el año 1870, los llamados liberales amarillos han gobernado al país, como productos de revoluciones e intentos de movimientos en contra. En el año 1884 es elegido el General Joaquín Crespo como Presidente de la República. Este hecho molestó mucho al General Venancio Pulgar, quien había sido candidato a la Presidencia de la República, quedando muy contrariado por los resultados favorables al General Crespo y el favoritismo expresado por el General Guzmán Blanco. En consecuencia, le pidió al Presidente Crespo lo enviara al exterior, a un consulado. Fue seleccionado para Liverpool, Europa, pero sorpresivamente, en vez de ir a dicho consulado, se fue a Trinidad y el 28 de mayo de 1884 publicó un Manifiesto, protestando la elección del General Joaquín Crespo, hombre impuesto en contra de la voluntad de los pueblos. Inició un trabajo de acercamiento a otros jefes revolucionarios en Las Antillas y Trinidad. En diciembre de ese mismo año, el General Pulgar escribe desde Trinidad a varios venezolanos en Las Antillas, participándoles de la próxima campaña revolucionaria sobre Venezuela, habiendo sido elegido Jefe Supremo de la misma, contando con el apoyo de la mayoría de los jefes militares, entre ellos los Generales José Ignacio Pulido y Eleazar Urdaneta. Habían reunido suficientes elementos de guerra, entre ellos dos vapores, y habían escogido al Oriente Venezolano para hacer sus incursiones, coordinadas por los diferentes comités establecidos y estrechamente en comunicación con algunos jefes disidentes.
 
El  día 22 de junio de 1885, estalló el grito revolucionario en la ciudad de Carúpano, a cargo del General Manuel Montes, quien al frente de algunos hombres marchó sobre la población de Cariaco. Ya para el 28 de junio se encontraban en Carúpano varios jefes revolucionarios, procedentes de Trinidad, encabezados por el General Venancio Pulgar, quien expidió una proclama, atacando al Gobierno y en especial al General Guzmán Blanco, de quien decía era quien gobernaba desde atrás. Llamaba mucho la atención de este ataque del General Pulgar al General Guzmán, habiendo sido su más leal servidor en asuntos políticos y militares (tal como lo veremos en la sección biográficaPERSONAJES). Su disgusto radica al no verse favorecido para la elección de Presidente de la República. Inmediatamente, el General Joaquín Crespo tomó sus medidas. Comisionó al General Víctor Barret de Nazaris, Ministro de Guerra y Marina, para operar en el Centro del país, mientras que el General José Antonio Velutini, Ministro de Crédito Público, era enviado al Oriente. Mientras el General Barret organizaba la escuadra en Puerto Cabello, el General Velutini atacaba el 2 de julio la plaza de Carúpano, ocupándola después de tres horas de combate, apresando a más de 200 hombres, entre ellos al General Críspulo Ortega.


El General Venancio Pulgar no se encontraba en Carúpano, sino a bordo del vapor revolucionario "Justicia", tomando rumbo hacia el Occidente y evitando cualquier encuentro con buques del Gobierno. Llega a Curazao el 11 de julio para buscar provisiones, desembarcando  en ese puerto varios revolucionarios, entre ellos los Generales Luis Level de Goda y Pedro Ezequiel Rojas. Posteriormente, salió de dicha isla sin rumbo definido. Mientras tanto, cuerpos revolucionarios se han insurreccionado en la isla de Margarita. El General Bartolomé Ferrer así lo informa al Presidente Crespo, quien le hace acusaciones de deshonor a su persona. Esta respuesta molestó mucho al General Ferrer, quien se puso a la orden del General del Gobierno José Antonio Velutini, con ánimos de demostrar cuán grande es su honor. Mientras tanto, el General Barret de Nazaris ha enviado dos buques de la Armada, al mando de los Generales A.M. Cotarro y Manuel Modesto Gallegos, quienes capturaron el 10 de julio, en los islotes de Los Frailes, al vapor revolucionario "Torito", apresando a todos los revolucionarios que en él se encontraban. Simultáneamente, el General Barret ordenaba al General  José  Antonio Velutini, una expedición para actuar sobre la isla de Margarita, desembarcando dicho General el día 11 de julio, ocupando Porlamar. Fueron atacados por unos 700 revolucionarios, siendo éstos cuerpos perseguidos hasta la ciudad de La Asunción, ciudad que fue atacada por Velutini el 13 de julio, tomándola tras tres horas de combate, cayendo presos los hermanos Eduardo y Andrés Ortega, los jefes de la revolución en la isla, entre otros.

El General Venancio Pulgar había retornado a Margarita, pero ante la situación planteada para su movimiento, optó por seguir rumbo a República Dominicana, mientras el Gobierno enviaba dos buques de guerra en su persecución, sin lograr alcanzarlos. El General José Antonio Velutini regresó a Caracas, siendo recibido como héroe nacional. Posteriormente, el Gobierno del General Joaquín Crespo gestionó en Santo Domingo la devolución del vapor revolucionario "Justicia", lo cual se concretó el 26 de julio de 1885.Así concluyó este movimiento revolucionario. 

Uno más de tantos acaecidos en nuestra patria desde los años 1830 hasta 1899.



 

El Fusilamiento del Gral. Matías Salazar

El Fusilamiento del Gral. Matías Salazar


 
Hemos visto durante el desarrollo de nuestra historia patria, una constante vorágine revolucionaria, en la cual la paz ha estado muy distante de la vida del venezolano. Revoluciones y contrarrevoluciones son la nota constante en la vida cotidiana. En el mes de septiembre de 1869 estalla la Revolución Liberal. El país vivía una situación política asfixiante: los Estados convulsionados; el gobierno no tenía dinero y el malestar económico iba creciendo; las pasiones políticas dividían al país, el cual acababa de pasar por una revolución, La Revolución Azul, pero el malestar general iba en aumento. Habían ocurrido varios alzamientos y algunos de ellos llevaban la orientación de la Revolución Liberal, liderizada por Comités Revolucionarios, algunos dirigentes liberales y el propio General Guzmán Blanco, desde Curazao, donde se encontraba exiliado. No se pretende en esta página reseñar esta revolución, sino ambientar la actuación delGeneral Matías Salazar, quien al frente de 800 hombres se ha declarado revolucionario, actuando con sus guerrillas en el área del centro, en Cojedes y Carabobo, mientras que en casi toda Venezuela se suceden alzamientos a favor de la revolución. El punto cumbre de esta revolución fue el desembarco del General Antonio Guzmán Blanco, en Curamichate, el 14 de febrero de 1870, quien inicia su campaña hacia el centro y Caracas. Gente de todos los pueblos acudían a incorporarse a su ejército. El General Matías Salazar se le une con todas sus fuerzas al paso del General Guzmán por Tinaco y Tinaquillo, en su marcha hacia Caracas. En fecha 25-27 de abril de 1870 se da la Batalla de Caracas. Guzmán contaba con unos 6.000 hombres y el General Matías Salazar tiene una destacada actuación en dicha batalla.


Pero la calma no ha llegado. La Resistencia Azul dará que hablar durante los siguientes años y ésta comienza a armarse y actuar en todo el país. El General Matías Salazar comandaba fuerzas en la región del centro del país, operando ahora contra las guerrillas en Cojedes y Carabobo. Mientras tanto un Congreso de Plenipotenciarios, con representación de 15 Estados, el 12 de Julio de 1870,  elige Presidente al General Guzmán Blanco y como Designados interinos a la Presidencia a los Generales José Ignacio Pulido y Matías Salazar. Sigue el General Salazar abriendo su compás de operaciones y ahora lo encontramos actuando en Barquisimeto.

 
Después de varias acciones bélicas, el General Matías Salazar abandona el occidente y se regresa a Valencia y toma una conducta un poco extraña, la cual fue seguida por varios militares liberales reaccionarios. El General Guzmán viene a Valencia y es enterado de la conducta irregular del General Matías Salazar; sin embargo,  confía plenamente en él y le da mando a dicho General, en contra de la opinión de varios de sus oficiales.  El 21 de mayo de 1871, el General Matías Salazar deserta, vía Portuguesa,  llevándose bajo engaño una División, la cual se regresa al darse cuenta de la maniobra. Una semana después, Matías Salazar se presenta en Valencia pidiendo indulgencia al General Guzmán. Entre someterlo a Consejo de Guerra o exiliarlo, el General Guzmán se decidió por el exilio, reconociéndole sus méritos al General  Salazar. Lo conminó a renunciar a la Presidencia del Estado Carabobo, nombramiento hecho anteriormente por Guzmán, y al cargo del 2do. Jefe del Ejército. El 2 de junio se embarca el General  Salazar rumbo a Estados Unidos ó Europa. Sin embargo, el  General Salazar rompió su promesa en el mes de agosto y se vino a Curazao, publicando un Manifiesto en contra del Gobierno del General Guzmán. Se puso en contacto con otros militares disidentes, comunicándose con familiares y amigos en Carabobo, incitándolos a levantarse en armas. Aspiraba el General Salazar que los Generales conservadores lo reconocieran como Jefe.

En el mes de enero de 1872, el General Salazar invade desde Cúcuta al Estado Táchira, acompañado de varios Generales, desplazándose hacia el centro del país. El General Guzmán Blanco, inicia desde Caracas en marzo de 1872, la Campaña contra el General  Salazar, al frente de 3.000 hombres y se desplaza hacia Valencia, situando su cuartel general en Tocuyito y ordenando a sus Generales un cerco amplio para atrapar el General  Salazar. Este tuvo varios enfrentamientos exitosos, pero finalmente fue acorralado en Potrerito, pereciendo varios de sus Generales, en una persecución implacable, en diferentes direcciones: en las sierras, montañas, pueblos, cayendo poco a poco prisioneros sus hombres. Con el cerco reduciéndose cada vez más, el 11 de mayo cayó el General  Salazar prisionero.

  Unos 151 Generales y jefes liberales presentes en Tinaquillo, le solicitaron por escrito el 12 de mayo de 1872, al General Guzmán  la pena de muerte para el General Matías Salazar, por el delito de traición. Al efecto Guzmán convocó a los Generales en Jefe para formar un Consejo de Guerra que conociera del caso. El día 15 de mayo se reunieron en Tinaquillo 23 Generales en Jefe en Gran Tribunal y en nueve horas y media fue sustanciado y resuelto este juicio. Fueron Presidentes del Tribunal el General José Ignacio Pulido, Ministro de Guerra y Marina en Campaña, y el General León Colina, Jefe de Estado Mayor General. (No es de extrañar tantos Generales en el ejército. El General Guzmán era de la idea que ascendiendo a bastantes oficiales al grado de General, dificultaba grandemente las posibilidades de alzamientos, ya que era muy difícil para ellos ponerse de acuerdo). El General Matías Salazar se declaró culpable de todos los cargos que se le imputaron, decidiendo el tribunal la pena de degradación y muerte, por concepto de alta traición al ejército y contra la causa liberal. El General Guzmán  ratificó la decisión.

El día 17 de mayo de 1872, a las doce del día, se llevó a cabo el fusilamiento del General Matías Salazar, en presencia del ejército, en las afueras de Tinaquillo. La parada la mandó el General en Jefe Julián Castro, ex-Presidente de Venezuela en el año 1858. Con este fusilamiento oficial, se violó la Constitución de 1864, la cual abolía la pena de muerte, al igual que el programa de la Revolución Federal. (El sitio actual del fusilamiento del General Salazar queda en el patio trasero de la "Heladería Víctor", de la familia Ortega, en Tinaquillo).