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viernes, 27 de diciembre de 2013

Star Trek Ama a Lucy Ball


Tal y como demuestra la nueva superproducción de J.J. Abrams, la saga Star Trek es un fenómeno que nos desafía por su impacto, por su longevidad y por el fervor que aún despierta en medio mundo. Por otro lado, se trata de una de las creaciones más rentables de toda la industria cultural estadounidense. No obstante, vale la pena que retrocedamos cuatro décadas, porque la historia de Star Trek tiene dos personajes principales, y con ellos debe comenzar.
La actriz Lucille Ball y su esposo Desi Arnaz, protagonistas de la telecomedia Te quiero, Lucy, son dos de las personalidades más conocidas en la televisión de los años sesenta. Coincidiendo con la expansión de su productora, Desilu Productions, ambos se divorcian y la actriz toma entonces las riendas de esta empresa, cuyo objetivo prioritario será, de ahí en adelante, realizar obras de ficción para grandes emisoras como ABC TV y NBC TV.En marzo de 1964, un guionista y productor, Gene Roddenberry, propone a la NBC un proyecto que la compañía rival ha rechazado. Se trata de una serie de ciencia-ficción cuyo título provisional es Wagon Train to the Stars.El bueno de Roddenberry no tiene una experiencia demasiado brillante en la televisión. Su principal logro ha sido un teledrama, The Lieutenant, en cuyo reparto figura un actor desconocido, elegante y de exótico aspecto. Su nombre es Leonard Nimoy.Los responsables de programación de NBC dudan del proyecto. Hay otras producciones semejantes en antena, y la que Roddenberry ofrece no parece especialmente competitiva. Los estudios que finalmente promoverán la realización del episodio piloto, Desilu Productions –propiedad del matrimonio Arnaz–, también tienen serias dudas sobre su viabilidad.Finalmente, se da luz verde al proyecto. La propia Lucille Ball prefiere permanecer al margen, y desconoce casi todos los detalles sobre el plan de rodaje, a excepción de las condiciones de financiación. De hecho, durante los meses anteriores a la filmación del episodio piloto, la actriz estará convencida de que se trata de un telefilme bélico.Ese desinterés exaspera a Roddenberry, obsesionado por llevar a término su obra sin las habituales intervenciones de la productora, los ejecutivos de la emisora y los patrocinadores comerciales.Cuando se aprueban las condiciones de realización del piloto, Roddenberry mantiene frecuentes reuniones con el novelista Sam Peeples, con el que repasa las colecciones de varias revistas de ciencia-ficción, entre ellas Thrilling Wonder Stories (1931).
De hecho, el crucero espacial en el que habrá de desarrollarse la serie, cuyo título ha cambiado por el deStar Trek, guarda un notable parecido con el dibujado en la portada de una de estas revistas.
Con la misma intención, el argumento de los primeros guiones está inspirado en las tramas que Roddenberry descubre en este tipo de publicaciones. No obstante, la referencia más poderosa proviene de las aventuras de un marino inglés del siglo XVIII, el capitán Horatio Hornblower; personaje novelesco creado por Cecil Scott Forester y llevado a la gran pantalla por Gregory Peck en El hidalgo de los mares /Conquistador de los mares (Captain Horatio Hornblower R. N., 1951)El diseñador artístico “Pato” Guzmán, encargado de los escenarios interiores de Te quiero, Lucy, es consultado con relación a los decorados necesarios para una teleserie de anticipación de estas características.También es llamado el maquetista Walter “Matt” Jefferies, a quien se le pide la construcción de un prototipo de nave espacial. Su modelo es desarrollado para la filmación de los efectos especiales.En el guión del episodio piloto se describen las líneas generales de lo que más adelante será la serie. La acción discurre a mediados del siglo XXIII, cuando los humanos ya han entrado en contacto con una raza alienígena, los vulcanos, unos seres de orejas puntiagudas. Se trata de una civilización entregada a la práctica de la lógica, ajena a las emociones más espontáneas.Los dos pueblos forman la Federación de Planetas, que mantiene el orden galáctico con enormes astronaves. Uno de esos buques espaciales es el USS Enterprise, cuya misión consiste en explorar las fronteras del universo conocido.Roddenberry quiere contratar como protagonistas del episodio piloto a Jeffrey Hunter, en el papel del capitán Robert April, y a Leonard Nimoy, para dar vida a Spock, un mestizo de vulcano y humana.Los jefes de Desilu Productions aceptan el reparto inicial, pero rechazan numerosos detalles del primer guión, empezando por el nombre del protagonista, que pasa a llamarse Christopher Pike.Otros actores seleccionados son DeForest Kelly, villano habitual en numerosos westerns de bajo presupuesto, encargado en este caso de dar vida al doctor Leonard McCoy; y Majel Barrett, la actriz que encarna a la enfermera Christine Chapel, y que más tarde se casará con Roddenberry.
Comienza el rodaje de la serie
El 23 de noviembre de 1964 empiezan los ensayos, y tres días después se inicia el rodaje del primer capítulo, que lleva por título The Cage.
La filmación es realizada en formato de 35 milímetros para garantizar una buena calidad fotográfica y la espectacularidad de los efectos especiales.
Byron Haskin, el productor asociado, ofrece una garantía al respecto, pues se ha especializado en superproducciones de compleja realización. Cuando se completan los trabajos, la película es mostrada a los ejecutivos de la NBC. Se planea su programación para 1965, pero las opiniones no pueden ser más negativas.
El calificativo más frecuente en boca de los primeros espectadores que asisten a los pases es “demasiado cerebral”. El fracaso es prácticamente seguro para Roddenberry, quien además queda advertido por sectores cristianos integristas. ¿La razón? Nada más fácil: no conciben cómo Spock, un personaje positivo, puede aparecer ante los niños con atributos físicos que lo asemejan al diablo.
A la vista de todo ello, se impone modificar el eje central de The Cage, variar el reparto y hacer más accesibles al gran público los contenidos.
La productora permite la realización de un segundo episodio piloto. Roddenberry llega a tal punto en su entusiasmo por controlar cada pequeño detalle de la nueva película, que sus compañeros en el estudio lo apodan “Goddenberry”, jugando con la palabra “God” (Dios).
El reparto de Star Trek se convierte en otra complicación, pues los personajes han de ser queridos por el público para que el programa funcione comercialmente. Todos los ojos de la compañía están puestos en estas decisiones, así que es elegido como supervisor de la contratación Joe D'Agosto.
El primer seleccionado es William Shatner, un actor canadiense experimentado en diversos montajes teatrales. A Shatner le asignan el papel del capitán James T. Kirk, jefe del Enterprise. En principio, nadie duda de que habrá de convertirse en la gran estrella de la serie.
DeForest Kelley, Majel Barrett y Leonard Nimoy conservan su trabajo, aunque a este último le suavizan bastante el maquillaje para atenuar ese aspecto satánico que soliviantó a algunos espectadores.
Uno de los nuevos intérpretes, James Doohan ya conoce a William Shatner, pues ha trabajado con él en Toronto. Interpreta al ingeniero escocés del Enterprise, Montgomery Scott.
El actor de origen japonés George Takei da vida a Hikari Sulu, el físico asiático. Michelle Nichols es Uhura, la jefe de comunicaciones afroamericana. Gene Roddenberry quiere potenciar el atractivo erótico de Nichols, así que solicita para ella un vestuario más provocativo, minifalda incluida.
El reparto se completa definitivamente durante la segunda temporada, cuando el periódico soviéticoPravda acusa a Star Trek de ser una producción típicamente capitalista.
Airado con esta afirmación, el productor escribe a su editor una carta de protesta el 10 de octubre de 1967, e impone poco después un nuevo personaje, Chejov, el auxiliar ruso interpretado por Walter Koenig.

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