191101231206 La Conspiración de los Mantuanos de 1808 ~ .

lunes, 30 de junio de 2014

La Conspiración de los Mantuanos de 1808

Con este nombre se conoce la conjura que se produjo en Caracas en 1808 y que se cuenta como uno de los antecedentes más cercanos a los sucesos del 19 de abril de 1810. Encabezado por los mantuanos, el sector económico-social más poderoso de la ciudad, dicho movimiento pretendía constituir una Junta de Gobierno que rigiese los destinos de la capitanía general de Venezuela a raíz de la invasión de España por Napoleón. En este sentido, a partir de los años comprendidos entre 1804 y 1805 se comenzó a experimentar un profundo malestar económico en Venezuela debido a que las guerras internacionales dificultaban el  exterior y hacían disminuir el flujo de la plata que solía llegar de México. Situación que se veía agravada ya que la corona española tenía prohibido a sus colonias el comercio con los países neutrales, como por ejemplo Estados Unidos. Otro motivo de irritación para la clase mantuana venezolana, era la exclusividad para el comercio de harinas que el ministro español Manuel Godoy le había concedido a su cuñado el marqués de Branciforte (ex virrey de México) y que éste ejercía en Venezuela a través de su agente Francisco Caballero Sarmiento. Por las razones antes expuestas, cuando a Caracas llegaron desde la metrópoli las noticias de la crisis política que supuso el despojo que sufrieron Carlos IV y Fernando VI de la Corona España y de su imperio por parte de Napoleón Bonaparte, quien se la ofreció a su hermano José; los mantuanos siguiendo el ejemplo de las juntas provinciales formadas en España contra las fuerzas de ocupación francesas y de la Junta Central instalada en Sevilla, que gobernó en nombre de Fernando VII, decidieron hacer los mismo en Venezuela.

Los Acontecimientos

El 14 de julio de 1808 el bergantín de guerra francés Serpent llegó al puerto de La Guaira; su capitán, Paul de Lamanon, subió a Caracas el 15 y al mediodía se entrevistó con el gobernador y capitán general Juan de las Casas, a quien entregó uno documentos en los que el Consejo de Indias, le anunciaba el ascenso de José I al trono de España y de las Indias, ordenándole por tanto reconocerlo como tal; lo que Casas no hizo de inmediato. Al poco tiempo de difundirse la noticia en Caracas, estalló una manifestación que recorrió la calles aclamando a Fernando VII como único rey de España y gritando contra Napoleón y los franceses. Entre las principales figuras que participaron en este rechazo a la usurpación de la corona española por parte de las fuerzas francesas se encontraban Diego Jalón, José Félix Ribas, así como los criollos Manuel de Matos Monserrate, Diego Melo Muñoz, y José Martín Tovar Ponte, hijo de unos de los mantuanos más importantes, el conde de Tovar. Ante estas circunstancias, Casas que no había tomado ninguna determinación acerca de las ordenes provenientes de la metrópoli, decidió rehusar cumplir las órdenes traídas por Lamanon, teniendo éste que regresar a La Guaira, donde se encontró con la presencia de un buque inglés, la fragata Acasta, cuyo capitán Beaver subió de inmediato a Caracas, anunciando el levantamiento de los españoles contra los franceses y la formación de las juntas en territorio español. La presencia del capitán Beaver reforzó la decisión de reconocer como única autoridad a Fernando VII, ante lo cual el Cabildo de Caracas optó por apoyar a los manifestantes. Mientras tanto, en La Guaira, la fragata inglesa, apresó al bergantín inglés.
En los días siguientes creció la tensión entre el Cabildo de Caracas, reducto de los mantuanos y el capitán general de Las Casas, ya que los primeros abogaban por la formación de juntas similares a las de España y a una mayor liberalización del comercio exterior, lo cual rechazaba el segundo, apoyado por la Real  y en especial por su regente-visitador Joaquín de Mosquera y Figueroa. Finalmente, ante las presiones y para calmar los ánimos, el 27 de julio de 1808, Casas le consultó al Ayuntamiento de la ciudad sobre la posibilidad de crear en Caracas "una Junta a ejemplo de la de Sevilla". Dos días después, el cuerpo municipal dio su aprobación y señaló que podrían firmarla 18 miembros en , incluyendo al propio Casas y a un representante "del pueblo". No obstante, la medida no se llevó a cabo ya que al poco tiempo llegaron noticias  de España, según las cuales la Junta Suprema de Sevilla ratificaba a Juan de las Casas y a las demás autoridades en sus cargos. Por tanto, no hubo junta de Caracas, siendo reconocida la de Sevilla, hecho que calmó la agitación pero no hizo desaparecer el descontento de los mantuanos. En este sentido, uno de los más ricos e influyentes hacendados de Maracay, Antonio Fernández de León manifestaba que al arrestar a Matos Monserrate y a sus compañeros las autoridades habían cometido un acto despótico. Por su parte, con el objeto de contrarrestar los rumores, a veces bien fundados, que circulaban en Caracas y otras poblaciones acerca de la crítica situación que reinaba en España, Casas y el intendente Juan Vicente Arce enviaron a buscar una imprenta a la isla de Trinidad, que llegó a Venezuela en septiembre de 1808, y en la que se publicó el 24 de octubre del mismo año, el primer número de la Gaceta de Caracas.
El 24 de octubre de 1808, el marqués del Toro le entregó al capitán general Casas una carta que desde Londres le había escrito Francisco de Miranda el 20 de julio, en la cual le incitaba a promover la instalación en Caracas a través del Cabildo Municipal y a ponerse luego de acuerdo con los cabildos de  de  y de Quito para lograr, según decía Miranda, "nuestra salvación e independencia". Este acto de rechazo del marqués del Toro a los planes de Miranda, era la expresión de la expresión de dos grupos generacionales opuestos en el seno de los mantuanos. En el primero se hallaban personas de cierta edad (al cual pertenecía el marqués del Toro) a las cuales no les interesaba sino una autonomía que a través de la Junta de Sevilla les permitiera dirigir la política venezolana dentro del imperio, y mantenerse libres del dominio francés. En cuanto al segundo grupo, el mismo estaba formado por jóvenes que se reunían en la Cuadra Bolívar, y que parecían estar más inclinados a la independencia. A pesar de la notable diferencia de objetivos entre los mantuanos más viejos y los jóvenes, el movimiento conspirativo recobró fuerzas a principios de 1808, cuando Antonio Fernández de León se trasladó a Caracas y propuso al marqués del Toro y a José Félix Ribas que se reanudasen las gestiones para formar una junta, las cuales habían quedado suspendidas a comienzos de agosto del mismo año a pesar haberse pronunciado el Cabildo de Caracas afirmativamente a este respecto. Producto de las reuniones efectuadas por los mantuanos, se recogieron 45 firmas y en la noche del 24 de noviembre de 1808, hallándose Juan de las Casas reunidos con miembros del gobierno, le fue entregado a éste un oficio de remisión suscrito por el conde de Tovar, el marqués del Toro y Antonio Fernández de León. En este documento se le pedía formalmente a Casas la formación de una Junta Suprema en Caracas (aunque se decía, por pura fórmula, que quedaría subordinada a la Junta Central de España) y se autorizaba a 7 personas, para que unidas con el gobernador capitán general y con el Cabildo de Caracas organizasen la Junta, incorporando a ésta a los representantes de otros gremios e instituciones de la provincia.
Al poco tiempo de presentada el documento en el que se solicitaba la formación de una Junta Central en Caracas, comparecieron a la reunión con Casas representantes de los cuerpos de milicias de pardos de Caracas, los valles de Aragua y Valencia, capitaneados por Carlos Sánchez, Pedro Arévalo, Muncio Colón y Juan Antonio Ponte, quienes manifestaron su lealtad al Gobierno, protestando contra el proyecto de establecer una Junta, que según ellos podía estar orientada hacia la independencia, la cual rechazaban al tiempo que ofrecían sus vidas en defensa de "Fernando VII y su sabio Gobierno de Caracas". Tras la llegada de los cuerpos de milicias de pardos, empezaron a efectuarse en esa misma noche los arrestos de los firmantes de la petición de la Junta, algunos de los cuales quedaron en prisión, mientras otros eran confinados a en sus haciendas u otros lugares fuera de la capital y otros eran liberados tiempo después. De esta manera culminó la conspiración. A los 8 conjurados que se les siguió causa fueron el marqués del Toro, José Félix Ribas, José Tovar Ponte, Pedro Palacios Blanco, Mariano Montilla, Juan Nepomuceno Ribas, Nicolás Anzola y Luis López Méndez. No obstante, el 4 de mayo de 1809 la causa les fue sobreseída por parte de los fiscales Francisco Espejo y Francisco Berrío, quedando finalmente en libertad.

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